A pesar de estar cubiertos de pelo, ¿pueden quemarse?

La respuesta es sí, los rayos solares pueden atravesar la capa de pelo que recubre el cuerpo de los perros. Existen zonas que están desprovistas de pelo o que tienen menor densidad del mismo, por lo que debemos vigilar estas zonas con más atención.

En especial los perros de capa blanca y de pelo corto pueden sufrir más estas quemaduras solares, ya que el sol penetra en la piel con mayor facilidad que en perros de capa negra o de pelo largo.

Pero en zonas del cuerpo, como el abdomen y las axilas, o de la cara, como la nariz o la punta de las orejas, que hay menos pelo, es donde con más frecuencia se producen estas quemaduras.

¿Qué síntomas presentan ante una quemadura solar?

Principalmente enrojecimiento de la piel, que variará su intensidad en función de la gravedad de la quemadura, de manera que cuanto más leve sea, tendrá un tono rosáceo y si es más grave, será rojizo.  Además suele aparecer picor y aumento de sensibilidad de la piel. Si la quemadura es grave, incluso pueden aparecer lesiones del tipo “ampolla”.

¿Y si la exposición al sol no disminuye?

En perros que pasan muchas horas al día al sol, que incluso no disponen de una zona de sombra donde poder resguardarse, pueden aparecer lesiones más graves, que tienden a derivar en lesiones precancerosas e incluso cáncer de piel.

Por este motivo es tan importante prevenir las quemaduras solares mediante la aplicación incluso de protectores solares, con un factor alto de protección, dependiendo de la exposición a la que se vaya a someter al perro. En algunos casos, como los perros de pelo corto y capa blanca o que tengan poca densidad de pelo, es recomendable  poner camisetas.

¿Y qué ocurre con las razas que no tienen pelo?

Existen algunas razas que no tienen pelo en el cuerpo, como el crestado chino. En estos perros la pigmentación de la piel es mayor, lo que le confiere protección frente al sol. No obstante es también muy importante la aplicación de protectores solares.

 

Published by Paula Gimeno

EXPERIENCIA Licenciada en veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid en 2008, me he dedicado desde entonces a la clínica de pequeños animales, donde mi especial interés ha sido la medicina interna, así como la cirugía. MI RELACIÓN CON LOS PERROS Desde que tengo uso de razón, los perros han sido mi pasión. Supe que quería ser veterinaria muy pequeña y así poder dedicarme a lo que más me llena, ya que mi compromiso con su cuidado y bienestar es absoluto. Actualmente convivo con 2 perros, una hembra de 7 años de raza Chihuahua y un macho de 13 años de raza Bulldog francés, además de 2 gatos comunes europeos, de 11 y 9 años, por los que siento también absoluta adoración.

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