¿Cuándo es obligatorio?

  • Los perros considerados PPP (perro potencialmente peligroso) deben pasear por la calle siempre con el bozal puesto y con correa, no pueden pasear sueltos.
  • En transporte público, todos los perros deben viajar con bozal y correa.
  • En general, en lugares concurridos, ya que hay perros que, ante situaciones estresantes, pueden actuar de formas que no nos esperamos.

Es recomendable:

  • Si el perro ha mostrado alguna conducta agresiva con otros perros o hacia personas.
  • Si nuestro perro tiene tendencia a comerse por la calle todo lo que encuentra, desde restos de comida hasta piedras, palos, etc. Esta recomendación se fundamenta en la prevención de problemas de salud para el perro, ya que es habitual que desarrollen gastroenteritis, estreñimiento o incluso obstrucciones intestinales, con el riesgo de perforación que conlleva, según qué elementos haya ingerido.
  • En el veterinario, si tiene miedo o directamente muestra conductas agresivas, lo ideal es poner un bozal para evitar agresiones al personal de la clínica o incluso a los propios dueños.

Consejos para el uso del bozal

Es importante que nuestro perro esté cómodo con el bozal, ya que de lo contrario, estará inquieto y querrá quitárselo constantemente. Para ello, hay que buscar la talla adecuada para su tamaño de cabeza y la anchura de su hocico.

El momento ideal para ponérselo es cuando esté tranquilo, ya que no habrá resistencia y el perro no lo considerará un castigo.

En verano es importante que vigilemos que el perro puede abrir la boca para permitir el jadeo, ya que es por esta vía por la que se produce la transpiración, de esta manera se evitarán los indeseables golpes de calor.

Para perros braquicéfalos, es decir, razas tipo Bóxer o Bulldog, existen bozales especiales, ya que los bozales estándar no son aptos para ellos.

En cualquier caso, debemos tener en cuenta que el bozal es un elemento para un uso temporal, a ser posible corto, ya que puede causar estrés en él, además de impedirle comer y beber. Por este motivo, siempre debemos vigilar a nuestro perro cuando lleve el bozal puesto, para poder actuar con rapidez en caso de que haya que quitarlo.

 

 

 

Published by Paula Gimeno

EXPERIENCIA Licenciada en veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid en 2008, me he dedicado desde entonces a la clínica de pequeños animales, donde mi especial interés ha sido la medicina interna, así como la cirugía. MI RELACIÓN CON LOS PERROS Desde que tengo uso de razón, los perros han sido mi pasión. Supe que quería ser veterinaria muy pequeña y así poder dedicarme a lo que más me llena, ya que mi compromiso con su cuidado y bienestar es absoluto. Actualmente convivo con 2 perros, una hembra de 7 años de raza Chihuahua y un macho de 13 años de raza Bulldog francés, además de 2 gatos comunes europeos, de 11 y 9 años, por los que siento también absoluta adoración.

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